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Ahora para bien o para mal, hay mucha información sobre alimentación saludable rondando por ahí. ¿Cómo saber quién tiene la razón? ¿A quién escuchar? 

Las dietas tradicionales que se adaptan al clima y cultura de cada región son un buen punto para empezar a focalizar nuestra atención. Entre ellas se encuentra la alimentación macrobiótica, originaria de Japón.

La alimentación macrobiótica recoge la sabiduría de la Medicina Tradicional Oriental, tomando como principios base el Yin y Yang del Tao para explicar los fenómenos naturales y los procesos de salud y enfermedad. Está basada en la observación de la naturaleza, la cual está regida por el constante cambio y la búsqueda del equilibrio. Es una forma de alimentación que nos propone escuchar nuestro cuerpo para aprender a darle aquello que necesita en el momento indicado, respetando los ciclos naturales de las estaciones y el clima en el que nos encontremos.

En lugar de proponer dietas rígidas y alimentos “buenos” y “malos”, la macrobiótica analiza cada alimento según su calidad energética e intenta evitar alimentos de energías extremo Yin o Yang. ¿Por qué? Pues porque al igual que un péndulo, entre más nos movamos hacia un extremo, más tendremos que ir hacia el extremo opuesto para generar un equilibrio homeostático, y esto llevado a cabo durante largo tiempo termina creando inflamación en el cuerpo, desmineralización, fatiga y enfermedades graves en la búsqueda del organismo por volver al equilibrio. Es como poner el cuerpo en estrés innecesario, forzar la máquina que llaman.

La macrobiótica propone una alimentación balanceada, acorde a la región y clima y tomando en cuenta la condición y constitución de la persona. ¿Suena complicado? Bueno, al inicio puede ser que sí, porque la verdad es que en nuestra generación ya ni sabemos cómo comer… Pero con el tiempo de practicar esta alimentación y al estar más pendiente de las reacciones físicas, mentales y energéticas de tu cuerpo, poco a poco vas a ir desarrollando una intuición y una sabiduría interna que te van a guiar para que puedas nutrir a tu cuerpo de la mejor manera.

Recuerda que el alimento puede ser tanto una medicina preventiva y curativa como un veneno. Es muy poderoso este acto que llevamos a cabo diariamente. Así que vale la pena dejar de comer tanto con el cerebro que todo lo etiqueta, y aprender a comer más con el sentido común, alimentos naturales no procesados y por qué no, un poco de sabiduría milenaria oriental no le viene mal a nadie… Por algo se habrán ganado la fama de tener algunas de las poblaciones más longevas y sanas del mundo.

¡Espero que te aventures a poner en práctica la macrobiótica y que me comentes tus dudas y experiencias!